Cuentos de una herencia maldita

La casa en la que vivo no me había dado miedo jamás, a pesar de que en ella murieron la mayoría de mis familiares. Bisabuelos, abuelos, tíos, y hasta mis propios padres prefirieron pasar aquí sus últimos días en lugar de ir a un hospital.

Estaba acostumbrada a ver sombras ir y venir de aquí para allá, y contrario a sentir miedo, me daba cierta seguridad, saber que mi familia estaba conmigo.

Pero hace un par de días, algo cambió, encontré una silueta desconocida, más ancha y alta de lo normal, parecía también que llevaba capa. Intenté tocarla en un movimiento casi felino, sin embargo se desintegró ante el desplazamiento de mi mano.

Pronto, aparecía por todas partes, cuando cocinaba me miraba desde el comedor, mientras me bañaba o dormía, se paraba en la puerta de mi habitación. Al subir las escaleras, podía sentir que venía detrás de mí. Por donde sea que me moviera, me perseguía, siempre a paso lento y dejándome escuchar su respiración.

En las noches empezaron esos extraños ruidos, algo así como gruñidos, golpes en la puerta. A veces al despertar veía a todos mis familiares fallecidos rodeando la cama, como si evitaran que se acercarse. Pero ninguno de ellos me dice nada.

Las cosas han cambiado, me siento débil, cansada, algo nerviosa, y ¡si!, la verdad tengo miedo, ya no quiero salir de mi cama, ya casi ni puedo probar bocado, tal como le pasó a mis abuelos, a mis tíos… así murieron todos ellos. ¿Será mi turno?.

Siempre nos dijeron que no era una enfermedad genética, que no había porque preocuparse, pero al parecer, los espíritus acechadores también se heredan. Siento que él se lleva todo de mí, mi fuerza, mi alma… y seguramente mi vida al igual que lo hizo con toda mi familia.

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