Leyenda esas voces que me vuelven loco

Desde pequeño tuve un don, o una maldición desde el punto de vista de cada quien, pero aún recuerdo que desde que tengo uso de la razón, escuchaba voces a mi alrededor, esto desde mi punto de vista, era normal, algunas de las voces hasta me hablaban por mi nombre, todo esto fue por años y nunca lo mencione, más que a mi madre que curiosamente entendió todo y nunca me juzgó, ya después sabría porque de su proceder.

A los 14 años, cuando todos los adolescentes buscan salir, yo retraído por mi “don” solo quería estar solo, y fue algo que con el tiempo y la pubertad empezó a desaparecer, creí que todo quedaría como un mal sueño, algo que nunca me sucedió, pero al crecer y regresar a la casa de mis padres, esa maldición regreso, mi padre había fallecido años atrás y no pude regresar a mi pueblo, pero con mi madre todo cambio, al enterarme de su enfermedad, solicite licencia en mi trabajo, para poder ayudar en todo lo que pudiera.

Como hijo único, toda la responsabilidad cayo en mí, la que ya le había dejado a mi madre, cuando falleció mi padre, y era algo que no pude evitar, entonces cuidando a mi madre, me di cuenta que las voces, del día a la mañana volvieron a regresar.

Ahí y viendo a mi madre, como la enfermedad se la llevaba, le conté del regreso de las voces y fue cuando me conto toda la verdad, y que su madre tenía el mismo don, que el mío y que con el tiempo la consumió, por completo, no quería decírmelo, pero eso le había sucedido a mi abuela que no conocí, me dijo que una forma de dejar de escuchar esas voces del mas haya, fue el de empezar a hablar con los que le hablaban, pero que era una arma de dos filos, ya que al empezar a ayudar a estos espíritus, no te los podías quitar, cuando uno se retiraba al pasar por la luz, ya otro tomaba su lugar.

Esto acabo con la salud de mi abuela, hasta que no pudo más, y amaneció muerta, acompañando a los que al oído le hablaban si cesar, esto me inquiero bastante, no sabía qué hacer, al terminar de decir todo esto mi madre falleció en mi brazos, para darme la estocada final, me tendría que quedar por semanas, para arreglar todo lo del funeral y lo legal, ver lo del testamento, y sin dudas perdería mi trabajo en mi ciudad, en donde vivía.

Pasando los días, en la que por mucho tiempo fue mi casa, empecé a escuchar a una mujer, que no paraba de mi nombre mencionar, a toda hora de los días, y hasta sombras empecé a notar, esto era nuevo para mí, algo que mi madre nunca me conto de la abuela, es que si también veía a los espíritus, esto ya no me gustaba más, una cosa era escuchar las voces todo el día, y otra muy diferente era empezar a notar las apariciones de fantasmas por todo mi hogar.

Con el pasar de las horas, y llegando la noche, me dispuse a dormir, al día de mañana, empezaría a enseñar la casa para venderla y poder partir a mi departamento en la ciudad en donde vivía, pero me sentía intranquilo algo estaba por suceder, lo presentía como cuando uno sabe que va a llover, algo estaba al acecho y lo sentía en el ambiente, aun así me quise dormir, sin hacer caso de las voces, que no dejaban de decir, mi nombre por siempre, hasta que le hiciera caso y con la ayuda que les diera, ellos pudieran partir.

Así me venció el sueño, pero ya de madrugada, algo en mi cara me toco, no quería ni abrir los ojos, sabía que algo malo pasaría, pero si no lo combatía, el miedo nunca se iría, así que me arme de valor, abrí los ojos, solo para ver la aparición más horrenda, volaba sobre mi cuerpo a escasos centímetros de mí, y con una palidez que estremecía, no supe que hacer.

Le dije ya déjame en paz, que no te voy a ayudar, pronto partiré de este lugar y no te volveré a ver, ella se empezó a alejar, hacia el techo alto de mi recamara, solo para empezar a carcajear, y diciendo con una voz ronca, “nunca te podrás apartar de mí, yo no te estoy pidiendo ayuda, vengo por ti”, esto me hizo llorar de miedo, no era la misma voz, que me hablaba sin cesar, esto era un mal espíritu, que al infierno me quería llevar, empecé a rezar y a ayudar al otro día, a toda voz que ayuda me pedía, con esto, ese espectro nunca más apareció, y ya me estoy acostumbrando a las voces.


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{ 2 comments… add one }
  • facu 16 abril, 2015, 12:15

    no me dio miedo me dio escalofrios

  • angie 28 septiembre, 2015, 22:34

    esta muy larga :3

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