Leyenda de La china y el chamuco

En el barrio de Triana, Aguascalientes, vivía una familia humilde, pero de buenas costumbres. Hilaria, era la hija mayor de los señores Macías, que además de ser una mujer muy hacendosa, era bella. Además le gustaba hacer obras de caridad, por todo esto ella era muy conocida en el barrio.

Los domingos, cuando Hilaria iba a misa a la iglesia del Encino, llamaba la atención. Tenía muchos pretendientes, pero a ninguno le hacía caso por no haberle llegado todavía su hora de enamorarse. Un día la muchacha se vio acosada por “El Chamuco”, un individuo de mala reputación, que aparte de ser feo, prieto y cacarizo, era presumido y se creía el más guapo. Este muchacho se enamoró perdidamente de la joven y la seguía a todas partes. Ella estaba aterrada, porque “El Chamuco” había amenazado con raptarla, así que fue a decírselo a su confesor.

Al día siguiente, el señor Cura llamó al joven, y le dijo: -Mira Chamuco, si enderezas en quince días, este rizo del pelo de Hilaria te aseguro que se casa contigo, yo mismo le pediré a sus padres su mano para ti-. Y así pasó sus días el muchacho tratando de enderezar el mechón, sin el menor resultado. Entre más lo intentaba más se enchinaba, y en su desesperación invocó al demonio, ofreciéndole su alma en recompensa si le enderezaba aquel rizo.

Al invocar a Satanás, este se le apareció bien vestido, y se ofreció ayudarle a enderezar el chino, pero tampoco pudo, y del coraje, se fue transformando; la boca se le deformó horriblemente, los ojos se le saltaron como de rana y de ellos le brotaba lumbre, le salieron dos puntiagudos cuernos y las manos se le empezaron a poner peludas como de animal. Cuando “El Chamuco” vio que el catrín se convertía en un demonio, quiso echar a correr, pero no pudo, sintió que le flaqueaban las piernas, que la cabeza le daba vueltas y que los ojos se le torcían. Pero cuando vio a aquel engendro del infierno que volaba por los aires dejando un fuerte olor a azufre, perdió el sentido y no supo más de él.

Cuenta la leyenda que “El Chamuco”, sufrió tal impacto, que perdió la razón y se convirtió en el loco del barrio, al cual los chicos molestaban por diversión.

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