La lápida sin nombre

Gonzalo pasaba todas las tardes frente al cementerio municipal, pues era parte de la ruta que transitaba para llegar a su hogar. Le gustaba asomarse para fisgonear y así poder ver los diferentes rituales que la gente realizaba en los funerales que ahí se llevaban a cabo.

Ese día un hecho particular llamó poderosamente su atención, alrededor de una tumba que tenía una lápida sin nombre, se aglomeró una multitud. Todos estaban vestidos de negro e inclusive las mujeres llevaban sombrero.

A la distancia que Gonzalo estaba, únicamente podía escuchar algunos murmullos. No pudo aguantar la curiosidad y con muchísimo cuidado abrió las puertas del camposanto para evitar que éstas emitieran algún sonido que pusiera en alerta a los dolientes.

Mientras más se aproximaba, las voces se iban haciendo mucho más fuertes aunque eso no quiere decir que el lenguaje que manaba de sus bocas fuese algo inteligible.

Se paró detrás del individuo más alto que había allí, el cual se encontraba justamente detrás de la lápida. No pasó mucho tiempo para que uno de los afligidos se diera cuenta de la presencia de Gonzalo.

De repente una mujer exclamó:

– ¿Qué haces aquí? Es de mala educación espiar a la gente. Claro, sabemos que no es la primera vez que lo haces.

– No, no estaba espiando. Es sólo que me pareció raro que tanta gente estuviera despidiendo a un sujeto que ni siquiera su lápida tiene nombre.

La mujer levantó la cabeza y dijo riendo:

– No te preocupes, eso cambiará muy pronto.

Varios de los hombres, sujetaron a Gonzalo. Él por su parte permanecía atónito al ver que aquellos seres no eran humanos, sino momias disfrazadas. En lo que eso transcurría, no de los entes tocó la lápida en cuestión y automáticamente se grabó el nombre completo de Gonzalo incluyendo tanto su fecha de nacimiento como la de su defunción.

Fue arrojado sin miramientos a la zanja y en instantes quedó cubierto completamente por tierra. Algunos de los lugareños creen que aquello no fue más que una venganza por parte de sus enemigos. Sin embargo, hay quienes pensamos que ese mito es toda una realidad.

{ 1 comment… add one }
  • vane 11 Julio, 2014, 14:45

    por eso no hay que andar de metiches

Leave a Comment

Next post:

Previous post:

Leer más
Un convento poco común

La paciencia de los padres de Rebeca finalmente había alcanzado un límite. Constantemente la joven era reprendida tanto por su...

Taxista antiguo
Encuentro del taxista con la muerte

Como casi todas las leyendas de terror, muchas pasan de boca en boca, esta no fue la excepción  es la historia...

Cerrar