La maldición de las tumbas

El respeto a los muertos, la importancia de seguir un determinado rito funerario que garantice el descanso del alma de la persona fallecida es de suma importancia en todas las culturas.Los lugares funerarios son sitios de profundo respeto y contemplación, nada debe molestar el descanso eterno. Las profanaciones de tumbas casi siempre tienen desenlaces inesperados, lo que ha motivado la creación de leyendas de terror reales: la maldición de las tumbas.
Una de las maldiciones de tumbas más conocidas es la que se encierra en el descubrimiento del sepulcro del faraón egipcio Tuntankamón. En el año 1922 el arqueólogo Howard Carter descubre la entrada a la tumba de Tuntakamon, completamente intacta. Acompañado de Lord Cavanon, quien financiaba la expedición, ingresan a través de una grieta para descubrir una habitación llena de objetos maravillosos. En la primera recámara encontraron piedras preciosas, mobiliario de oro macizo y muchos enseres suntuosos. La tumba se componía de cuatro secciones y en la última, una mole de granito, se encontraron con tres sarcófagos colocados uno dentro de otro, lacados en oro e incrustados con piedras preciosas. Esta recámara estaba asegurada con un sello de arcilla en el que rezaba “La muerte vendrá con alas ligeras sobre el que se atreva a violar esta tumba”. Pese a la advertencia, los investigadores entraron en el sepulcro.

Se dice que Carter pasaba horas clasificando e investigando en el interior de la tumba, por lo que para hacerse compañía se llevó una pequeña jaula con su canario. Un día levantó los ojos y observó como el pájaro era devorado por una cobra, el símbolo de protección de los faraones. Es en este punto que comienza el mito. Poco tiempo después, las personas involucradas en la excavación comenzaron a morir una por una. El primero fue Lord Cavanon, quien murió cuando una picadura de mosquito y una herida se le infectaron, produciéndole un gran dolor y una tremenda agonía. Le siguió su hermano, con una muerte inexplicable. Poco después murieron el radiologista que hizo los primeros estudios de la momia, la secretaria de Carter, amigos y varios más. Ocho años después, 21 personas involucradas en la excavación habían muerto en circunstancias extrañas. Años después, la tripulación completa del avión donde sacaron todos los objetos del Museo del Cairo hacia París; además del director del museo y hasta un actor involucrado en el rodaje de una película basada en el faraón.

Otra leyenda real de terror relacionada con la profanación de tumbas fué la de la Revolución Francesa en 1793, cuando se ordenó abrir las tumbas de reyes, reinas y princesas. Los sepulcros de Isabel de Aragón, Luis XIV, Felipe III entre otros se violentaron y dicen que por esta falta de respeto la Revolución Francesa terminó envuelta en un baño de sangre. Así mismo, el cadáver embalsamado de Stalin fue profanado por orden de Nikita Jruschev, a pesar de las advertencias. Un golpe de estado en 1964 sacaría a  Jruschev, cumpliendo con la maldición de Stalin.

Una leyenda sobre la profanación de tumbas de figuras políticas notables circula actualmente en Venezuela, última morada del prócer Simón Bolívar, el Libertador de varias naciones de América. La tumba de este ilustrísimo personaje fue abierta en el año 2010 por orden del mandatario de la nación Hugo Chávez. Dicen que la memoria del padre de la libertad americana está signada por las palabras de su última proclama: “Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. Pocas personas lograron presenciar la exhumación de los restos de Bolívar y todas están muertas en este momento, víctimas de la llamada maldición de Bolívar.

El primero en morir fue Guillermo García Ponce, director del diario Vea. Pocos días después muere el Gobernador William Lara, en circunstancias muy extrañas. Le sigue Luis Tascón, diputado que padecía de cáncer de colon. El general Alberto Muller Rojas, asesor presidencial, también muere en el año 2010. Un año después, la dirigente radical Lina Ron muere de un infarto. Tres meses después, Clodovaldo Russian, contralor General de Venezuela muere en La Habana. La última desaparición física atribuida a la maldición es la del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Del mismo modo, se le atribuye a la maldición de Bolívar la desaparición de tres naves pesqueras, la caída de helicópteros militares y varios desastres naturales.

Sean reales o no estas leyendas, pues muchas han sido investigadas por científicos; hay algo cierto: la muerte es sagrada, un momento de respeto y reverencia. Es mejor dejar a los muertos descansar en paz en su última morada para evitar ser víctimas de una muerte dolorosa y prematura.

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  • chequita rojas 5 abril, 2013, 13:39

    me parecio interesante y como que no me dio miedo pero esta bien :). NO me gusto que fui yo la primera en comentar eeeeh? asi que les pido que comenten ok 🙂 saluditos

    • bazingaw 5 abril, 2013, 23:59

      Gracias chequita, por todos tus comentarios

  • zairitha 23 abril, 2013, 19:47

    esta genial me gusto muchOo y me dio miedoo 🙂

  • fatima 10 mayo, 2013, 15:55

    nooo la mames gue seme fue la respiracion
    pero del susto

  • rosita fresita 11 mayo, 2013, 12:46

    nooo, puede ser ahora entiendo la muerte rapida de chavez, fue una maldición

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