Leyenda corta de la cuna maldita

José Buenrostro y María Elena Montoya, eran una pareja de recién casados que Vivían carencias, debido a lo difícil de la vida, como cualquier matrimonio joven, querían vivir apartados de todos sus familiares, para tener su privacidad, encontrando un pequeño pero acogedor cuarto y cocina, para ellos era como un castillo, ya que nunca habían tenido nada propio, y esa experiencia, la tomaron con el mejor optimismo, que todos los jóvenes enamorados lo pueden hacer.

La mayoría de los muebles, los compraban en casas que sacaban sus cosas viejas a vender, pero para ellos era un lujo, comprar cosas nuevas, María Elena, estaba embarazada, y lo que tenían ahorrado, no les alcanzaría jamás para comprar una cuna nueva, por lo que fue de las cosas que empezaron a buscar.

Ya teniendo lo más indispensable, y caminando rumbo a su trabajo, José Buenrostro, pasaba por una de las colonias más acaudaladas de la ciudad, cuando de repente a lo lejos, vio que dos personas, sacaron una cuna antigua, pero en excelente forma, por lo que corrió, para saber si se la vendían, las personas, al verlo, se metieron con prisa, y él lo único que hizo, fue tocar para saber si se la regalaban o se la vendían, era algo que no podría dejar escapar, era una cuna antigua, de una madera impecable, pero que las patas eran como las de las mecedoras, entonces al ver que nadie salía de la mansión de personas adineradas, decidió faltar al trabajo, con tal de llevar la cuna al hogar.

Al llegar a su casa, María Elena, al ver la cuna desde la ventana, se le salían las lágrimas de la emoción, pero al abrir la puerta y ver la cuna, un escalofrió sin motivo, en todo su cuerpo sintió, una vibra mala, sentía al tener esa cuna a su lado, con lo que al verla, le dijo a su esposo, que no la quería, – José Buenrostro: ¿Pero te has vuelto loca mujer? ¿Que no notas la calidad del mueble? Es antiguo, y tan solo es comprar un colchón-, para no pelear con su marido, ella sumisa acepto.

Desde ese mismo día, la cuna se dejó en la cocina, y varios ruidos empezaron a escuchar, no le tomaron importancia, pero luego todo iba a cambiar,  ella dio a luz a un varón, al que nombraron Elías, como el padre de la mujer, y desde el primer momento que llego a su casa, él consiguió un colchón para la cuna y la pusieron al lado de la cama, ella renuente, no lo quería en la cuna poner, pero como siempre aceptaba lo que su esposo decía, termino por convencer.

El primer día, nada paso, pero a partir del segundo algo raro, en la cuna noto, María Elena, se despertó al baño, y con todo oscuro, claramente vio a alguien viendo al bebe, al prender la luz del baño, nada había, pero la cuna estaba meciéndose, algo que paro todos los bellos de su cuerpo, algo o alguien que ella había visto, estaba al lado de su pequeño bebe, y no dejaría que nadie le hiciera algún daño, desde ese día, lo acostó con él.

José, de mala gana acepto, pero el coraje de no dormir, como él quería, un día tarde y borracho llego, para no despertar al bebe y a su esposa, no prendió la luz, pero claramente vio a un ente que desde la cuna veía a su pequeño bebe, el prendió la luz y esa cosa que había visto desapareció, ahora sabia, que lo que su mujer le decía, era verdad, la cuna, tenía algo maligno, y como la recibió, ese mismo día en la noche, la saco de su hogar.

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