Leyenda de La niña de la mansión de la Condesa

María Elena Domingo, Junto con su esposo, el flamante hombre de negocios, Rafael Acosta, viajaban rumbo a la ciudad de Veracruz, para la boda de unos familiares muy cercanos de Rafael, ya tarde salieron de la casa que tenían en la colonia Condesa, una de las más acaudaladas colonias de México, dejando a la pequeña Jimena Acosta, al cuidado de las dos ancianas tías de él, para no arriesgar la vida de la pequeña, en el trayecto al evento.

Por la responsabilidad en el trabajo, de Rafael, fue que salieron ya muy tarde, con rumbo a la costa, manejando a exceso de velocidad, lo que encontraron en el camino, fue la muerte, dejando en el total desamparo a la pequeña Jimena, que pronto conocería lo peor de la humanidad, al lado de las tías abuelas con las que quedo.

Mayra Acosta y Martha Acosta, las hermanas del padre del recién fallecido hombre de negocios, eran unas mujeres que debido a la codicia y a la soberbia, habían quedado en la soltería, nada ni nadie las merecía, y ahora con la responsabilidad de una criatura, que había recaído en ellas, las volvió resentidas y amargadas con la vida que les había tocado vivir.

Al ser herederas universales, de todo lo que Rafael Acosta tenia, empezaron a ensañarse con la pequeña Jimena, que apenas tenía la edad de 10 años, poniéndola a trabajar en los quehaceres del hogar, sacándola de la escuela, la pobre infante, a su vida pasada, solo vio, como cambiaba radicalmente.

Los golpes empezaron a llegar, por todo la reprendían, se empezaron a ensañar con la pequeña, querían que desapareciera a toda costa, para poder disfrutar de la herencia, que el padre de Jimena, les había dejado, así pasaron algunos meses y de Jimena, nunca más se volvió a saber, los vecinos decían que las mujeres la habían matado y enterrado en el mismo patio de la gran mansión que habían heredado, y nadie nunca investigo nada, ya que nunca hubo denuncia, al ser las únicas familiares de dicha niña.

Al poco tiempo, las dos viejas, anunciaban sus respectivas bodas, dentro de sociedad, habían encontrado maridos sin tener que buscar, el espejismo del dinero que habían heredado, las había vuelto atractivas, de la noche a la mañana, con lo que la boda doble se realizaría dentro de la gran mansión, los preparativos empezaban, y todo para las viejas mujeres, era su sueño hecho realidad, pero las cosas cambiaron, ya que los apuestos novios, dejaron de ir a la mansión, las Acosta, no sabían el motivo, de la acción de los novios, hasta que los confrontaron, para saber el motivo, de la ausencia de los dos.

Ellos, con los nervios destrozados, por lo que les había pasado, les contaron a las Acosta, que días antes al salir de la mansión, una linda niña llamada Jimena, les pidió un favor, y textualmente les dijo “No se casen con esas malas mujeres, que fueron crueles conmigo, si se llegan a casar, morirán conmigo” y en el acto desapareció.

Los prometidos de las viejas mujeres, decidieron cancelar la boda, y la voz se corrió, que a cualquier persona que pretendiera a las viejas mujeres “Acosta” se les aparecía la niña de la mansión de la Condesa.

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